miércoles, 25 de febrero de 2009

Viajar de a tres es sensacional,
cuando viajamos por vez primero
como pequeños niños, imaginabamos lo que iba a suceder.
Nuestras mentes volaban y los sueños eran cada vez más granes e impresionantes.
Llegar fue casi un orgasmo, seguido de varios vuelcos por el tiempo robado.

Cuando viajamos por segunda vez fue impresionante,
también la alegría que sentimos se incrementó cuando quedamos asombradas por el paisaje.

La estadía fue genial al igual que el tiempo compartido explotado al máximos, la comida no tradicional creemos fue la mejor, optamos por quedarnos con una que inmediatamente incorporamos.

Volver era algo inpensado, no cabía la posibilidad de viajar senderos ya andados.

Nos paso de todo, en mitad de viaje, pero la positividad a veces se asomaba, y nos maravillaba.

Hay lugares que no quiero volver, y hablo por las tres, hay otros que mi mente y mi alma no quieren olvidar, y están ahí, siempre esperando por nosotras.

No hay comentarios.: