jueves, 26 de febrero de 2009

Lo genial era saber que todo sería diferente, que cada paso dado no era igual al otro, que rompíamos barreras y marcábamos distancias.
El lugar, fue más que impresionante y la compañia mejor de la esperada.
Que grandes personajes sacamos de las primeras experiencias.
Miramos un agua azul como el cielo mismo y helado como el mismo frío, admiramos la simpleza de una tranquilidad de montañas, de silencios, de vida sin prisa, sabiendo que era el comienzo.

Volvimos antes de lo jurado, y nos encontramos con simpatía compañia, ojalá pueda llegar el día en que el espejo me mire con un par de arrugas y yo le devuelva la vitalidad digna de una gina o una cristina.

Ahora que recuerdo, la canción era muy vital, y el ritmo de la música se amoldaba con el de nuestras risas.

Ahora que recuerdo el momento fue genial.

Ojalá llegué el grato reencuentro, digno de un abrazo maternal, como nos sentimos en esa casa, felizmente, acogidas en el seno d eun hogar sin precedentes, digno del hogar de cristina.

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