De todo esto me llevo:
La incomodidad, los ómnibus, el regateo, el rumbo a lo desconocido, las preguntas incoherentes, sabidas sin respuestas, los grandes trayectos, los suspiros, el ruido del aire ensordecedor, las mantas y los desayunos en el recorrido, los azafatos y encargados, las cruces al costado de la carretera, los choferes semidormidos, canesa y parrado recontra cagados de frío, la comida luggareña no encontrada, desconocidos hehcos amigos, los tours, las fotos olvidadas, un desayuno envenenado, una cena a medias, y el descubrimiento de los huevos, el cuarto de hotel con cama de dos plazas, y el cuarto de inmigrantes que hasta las paredes miraban amenazadoras, un señor corriendo en medio de la nada, en dirección a la nada, una mandíbula más gastada a cuasa de las risas y el asombro, un pantalón rajado en la rodilla, el sentimiento de pequeñez, el asombro cotidiano, algunas palabras nuevas...
De todo esto sólo me llevo un recuerdo inolvidable.
jueves, 26 de febrero de 2009
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