miércoles, 4 de febrero de 2009

-Abrazos



-Porque no todo se construye de alegría, sino de momentos, a mi nueva familia



Mire mi mesita de luz y encontré el mismo libro de cabecera que nunca termine, no por largo sino por noches de poco desvelo literario, el rosario en un rincón que nunca toque por miedo a creer, y la misma lámpara de contacto directa al enchufe. En ese cuarto azul a pinceladas duras, donde super hacerme mujer de ley, viví, sentí, y soñé una vida mejor. Siempre con la duda de si era yo la que se quedo a mitad de camino, o la vida actual pasaba con tanta velocidad que me había dejado de a pie, al fin y al cabo la respuesta era la misma.

Una mañana me desperté y vi que estaba sola, ya no sentía los ronquidos de mi padre, ni me chocaba con la ropa o los libros de mis hermanas, y ni siquiera tenia el disgusto de pelear con mi madre.Ese día la soledad hizo un hueco en mi cama, y tomo el control de mi almohada.

La vida de vuelcos tan seguido como el 102 que pasa por casa.En ese día a fines de noviembre, de hace ya algunos años, me di cuenta que de las cosas que me había propuesto y que jure ante la tumba de aquel niño cumplir por él y por mi, no hice ni medio.
Mi trabajo era diferente, pero se sentía igual.
Mis voluntades eran distintas, para las satisfacciones no llegaban.

El gustito de la vida sin responsabilidades llamo mi atención, e hizo un trago difícil de pasar cuando las despedidas cesaron, conocí la vida "fácil", la changa por el porro del fin de semana, y la casa de un amigo eran la excusa perfecta para que mi mente no parar en el lugar de los pensamientos y sentimientos, e hicieron de esos fines de semana, una etapa inigualable.

Fue entonces cuando recordé ese mensaje de la persona que tomó mi mano sin rencores, que se hizo de esos amigos que disfrutan del mismo grado de locura, y que convertí en una especie de cómplice silenciosa de mis aventuras, y ella de las suyas, como en esa época, nos seguimos entendiendo como compañeras de trucos; "te mando un abrazo de esos que acarician el alma"No necesite más para que mis ojos al otro día dieran señales de una noche difícil que fue confundida con la cara de las noches de parranda que disimulaba con mucho café y oftol. El rencor de los tiempos difíciles que pase durante años me hizo estallar, no me parecía justo que la vida que llevara me hiciera sentir tan mal.

Necesitaba ese abrazo pero más que nada necesitaba el de mi vieja. Esa loca de mierda que me parió, que con el pasar de los años se empezó a hacer más actual, hasta empezó a salir de parrandas sin papa y fue ahí que se descubrió el engaño, o al menos eso pensamos.También necesitaba el abrazo de Andrés mi viejo amigo que dejo de bailar antes de lo planeado, ese era un abrazo de perdón, el de mi madre era un abrazo de sentimientos. Al contrario de lo que necesitaba recibí; bromas del momento pasado, palabras de aliento mezcladas de ironía, un dicho que no logro descifrar y un abrazo desconocido de alguien que no me conoce ni poco ni mucho.

Antes de todo esto estaba mi querida Mabel, mi abuela convertida en compañera de cuarto que me acogió como hija propia, y me cuido y mimo hasta el cansancio.Con el pasar de los días pensaba que se quedaba senil, porque los años no llegan solos.Se acordaba que llegaba a las 19.00 y siempre me esperaba con la mesa pronta, para merendar y contarme como todas las tardes que la vecina era una borracha, mugrienta, que la cabeza le estallaba, y que al lado del portón de entrada habían hecho una especie de cenicero y no lo pensaba limpiar, día tras día me preguntaba vos no fumas no?, no, me inyecto es más rápido.Más de una vez las monedas sin importancia dejadas como al azar me sacaron de apuros, hasta que no debía ni un veintén y pude volver a ahorrar, siempre con la materia pendiente de la cuenta en el banco que había sido cerrada tiempo atrás, pero siempre hay algo por hacer.

Volvía a pensar en el abrazo más sincero de todos, el de un amor perdido y prohibido que hasta el día de hoy me eriza los pelos del cuello, me reservo el nombre para mis noches de pasión desenfrenadas con desconocidos. Fue un abrazo simple, de re encuentro, corto, fresco, puro, lleno de emociones de esos que les restamos importancia pero que pesan, que maravilloso saber que coincidimos en espacio, tiempo, forma, creo que también fue una materia pendiente que al tiempo saldó, y cerró la etapa que tenia cenizas calientes del último beso de despedida en la puerta del salón de fiestas.

No me puedo quejar mi vida esta llena de abrazo fantástico, unos más especiales que otros. Me acuerdo de aquel en el banco de frente al carro de chorizos que vino acompañado de un beso lleno de lágrimas de despedida, en 8 de octubre, Larrañaga y otra calle más que mi memoria bloquea, abrazo que más tarde me replantee, y quise volver a sentir pero la sabiduría del corazón y diría más bien la memoria de los recuerdos no quisieron volver a degustar, creo que en ese abrazo hubo un desfasaje de emociones que no supe controlar por ser demasiado pendeja e indecisa. Sin embargo el abrazo de mi hermana cuando busque el resto de mis cosas que no sumaban más de 4 bolsos me lleno de esperanza, de saber que la amo, y que por más grande y rebelde que sea no deja de ser la rubia boba, ratón sin cola, esa que tiene unos ojos impresionantes y que cuando se ríe no puede evitar sacar esa inocencia por los hoyuelos del cachete.

El abrazo del reencuentro con mi padre después de haberme ido sin darme vuelta ni brindar explicaciones fue el verdadero del te extraño, una relación sin dialogo, basada en la realidad del esfuerzo de traer el sustento a casa sin goce de licencia y sin descanso esa figura paternal digna de monumento, y que tiene de manera bien propia, ganado el cielo so lo hubiese. Y aún así me hacia falta uno difícil de conseguir pero que no estoy dispuesta a no recibir.

Los abrazos grupales que siempre son necesarios cuando hay tanto cariño como lo había en ese grupo, que pequeño que parece todo cuando se tiene ese tipo de amistad, recorre el país de a abrazos es genial, el abrazo en treinta y tres, el abrazo en colonia, y los abrazos en el cerro son cosas que la memoria no dejara olvidar, podremos subir el cerro de mil y una maneras, y hasta podremos reunirnos con amigos en una casa ajena a fumar, y a viajar, pero como estos viajes no habrá ninguno igual.

No me puedo quejar por suerte, mi vida esta llena de abrazos, algunos más importantes que otros, pero siempre los voy a recordar.

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