lunes, 23 de febrero de 2009

Miré hacia un costado, la radio estaba encendida, sonaba no se que canción de Lenny Kravitz en la 104.3, un poco más allá una flor marchita me devolvió una mirada sombría.
Mi única reacción durante varios minutos fue observarla, quería agarrarla pero tenía mierda. ¿Cómo puede conservar tanta belleza, aún después de muerta?, ¿Cómo puede estar tan orgullosa de si misma, con las ramas y pétalos aún enteros?... No entiendo.
Luego de varias preguntas que comprendí eran retóricas, la tomé.
"All that i want, is keeping on triyng", se sentía suave, casi como recién plantada, ¿será feliz?, ¿tendrá corazón aún?
El mío estaba un poco enmendado para ese entonces, pero no tanto.
Mi últia cosida había terminado hacia poco menos de 15 minutos, un poco de hilo verde para la esperanza, un poco de hilo rojo para la envidia, y otro tanto de blanco para la pureza.
Razon esos colores como si fueran decisiones que cambiarían mi vida entera.

Blanco para la pureza, pureza de ser lastrimada de nuevo pense en voz alta, en el mismo momento una lágrima quiso salir y fue contenida, en ese mismo segundo llegaba un mensaje; ..."soy la mierda más grande del mundo..." -sí, lo sos- "...no te merecias eso..." -es verdad, no lo merezco- "...no sos un trofeo..." (me hiciste sentir así) "..aunque no lo creas, te quiero con todo mi corazón..." (es verdad, no lo creo). Más opciones, borrar mensajes, desea borrar el mensaje seleccionado, mensaje borrado.
Esa lágrima se empesino en salir con más fuerza, pero se acobardo.

No es la primera vez que me desilucionan, por suerte y desgracia no será la última, el amor eterno no existe en la realidad, ese ideal se había destruido hace poco tiempo con el ideal de que la diferencia de edad no es nada.

En mi mesa de luz, la flor escuchaba 11 y 6, y se dio cuenta que no pudo más que el amor.
Si su final era previsible, cuál es el motivo que tuvo para nacer.
Un madlito mosquito degusto la sangre de mi espalda.

Creo que en eso consiste la vida, si te levantas después de las derrotas ganás, sino, bueno, no se que pasaría.

Apagué la música, le di gracias a mi flor, cerré los ojos, y con una sonrisa esperaba el día de mañana.

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