jueves, 26 de febrero de 2009

De todo esto...

De todo esto me llevo:

La incomodidad, los ómnibus, el regateo, el rumbo a lo desconocido, las preguntas incoherentes, sabidas sin respuestas, los grandes trayectos, los suspiros, el ruido del aire ensordecedor, las mantas y los desayunos en el recorrido, los azafatos y encargados, las cruces al costado de la carretera, los choferes semidormidos, canesa y parrado recontra cagados de frío, la comida luggareña no encontrada, desconocidos hehcos amigos, los tours, las fotos olvidadas, un desayuno envenenado, una cena a medias, y el descubrimiento de los huevos, el cuarto de hotel con cama de dos plazas, y el cuarto de inmigrantes que hasta las paredes miraban amenazadoras, un señor corriendo en medio de la nada, en dirección a la nada, una mandíbula más gastada a cuasa de las risas y el asombro, un pantalón rajado en la rodilla, el sentimiento de pequeñez, el asombro cotidiano, algunas palabras nuevas...
De todo esto sólo me llevo un recuerdo inolvidable.
Lo genial era saber que todo sería diferente, que cada paso dado no era igual al otro, que rompíamos barreras y marcábamos distancias.
El lugar, fue más que impresionante y la compañia mejor de la esperada.
Que grandes personajes sacamos de las primeras experiencias.
Miramos un agua azul como el cielo mismo y helado como el mismo frío, admiramos la simpleza de una tranquilidad de montañas, de silencios, de vida sin prisa, sabiendo que era el comienzo.

Volvimos antes de lo jurado, y nos encontramos con simpatía compañia, ojalá pueda llegar el día en que el espejo me mire con un par de arrugas y yo le devuelva la vitalidad digna de una gina o una cristina.

Ahora que recuerdo, la canción era muy vital, y el ritmo de la música se amoldaba con el de nuestras risas.

Ahora que recuerdo el momento fue genial.

Ojalá llegué el grato reencuentro, digno de un abrazo maternal, como nos sentimos en esa casa, felizmente, acogidas en el seno d eun hogar sin precedentes, digno del hogar de cristina.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Arrepiento

Siempre pensé que el final estaba más cerca de lo común, que podía desmoronarse alguna vida el día de mañana por mi ausencia.

Hoy sé con certeza que el final me espera por eso dedico estas mínimas líneas a limpiar mi conciencia.

Pido perdón por un beso robado, una mano de sobra, una mirada abusiva, por esperar algo a cambio y por querer saberlo todo.

Reitero una vez más que te quiero, así como sos, que no necesito más nada, que no dependo de decisiones ajenas, que es mágico vivir sin pensar, y que si hiero por mi forma de obrar no creo en el arrepentimiento.
Demasiadas cosas me quedan en el tintero entre ellas, las palabras que no corresponden, un abrazo a medio terminar, un beso de labios cerrados, un coito inacabado, una flor marchita, y un par de vasos sin lavar.

Sin embargo dichosa fue la vida conmigo, muero jóven, sin ataduras, ni mordeduras.
Sin arrepentimientos, sólo el recelo de mirar hacia atrás y sentir orgullo del camino andado y miro hacia adelante y me admiro, que camino más largo este de la vida.
Viajar de a tres es sensacional,
cuando viajamos por vez primero
como pequeños niños, imaginabamos lo que iba a suceder.
Nuestras mentes volaban y los sueños eran cada vez más granes e impresionantes.
Llegar fue casi un orgasmo, seguido de varios vuelcos por el tiempo robado.

Cuando viajamos por segunda vez fue impresionante,
también la alegría que sentimos se incrementó cuando quedamos asombradas por el paisaje.

La estadía fue genial al igual que el tiempo compartido explotado al máximos, la comida no tradicional creemos fue la mejor, optamos por quedarnos con una que inmediatamente incorporamos.

Volver era algo inpensado, no cabía la posibilidad de viajar senderos ya andados.

Nos paso de todo, en mitad de viaje, pero la positividad a veces se asomaba, y nos maravillaba.

Hay lugares que no quiero volver, y hablo por las tres, hay otros que mi mente y mi alma no quieren olvidar, y están ahí, siempre esperando por nosotras.

martes, 24 de febrero de 2009

FIGHT

La discusión se tornaba un tanto más acalorada, y el hecho de saber que discutía sin fundamentos me alteraba más.

Trataba de recordar que las discusiones no las gana el que grita más fuerte, pero las venas de mi cabeza parecían volcanes a punto de hacer erupción.

Llego un momento en el que incluso pensé en tirar un par de cosas, quizás con eso alcanzaba demostrar que tenía razón, no mejor no, después tengo que limpiar y además no me quiero poner violenta.

Las lágrimas no solo habían deteriorado mi ritmo, sino que el pañuelo de papel estaba totalmente destruido.
Las dimensiones de aquella pelea tomaron medidas siderales, desconsideradas, parecía que las palabras se peleaban en el aire, y los pensamientos eran oraciones sin sentido que se trababan en una lucha constate.

Di un respiro largo ya que mi garganta pedia a gritos aire, además mi voz se quebraba continuamente, eso alcanzo para que mi contrincante tomara la ventaja, y estamparme un par de malas ideas en la frente.

Tengo razón, simplemente lo sé, lo siento así.

Mis manos se ponían cada vez más sudorosas y mi corazón no quería quedarse dentro de mi cuerpo. El puslo acelerado, la picazón en la garganta y las lágrimas de sal no eran una combinación de mi agrado.

Debo desistir, me voy con la cabeza en alto ya no quiero pelear, mejor nos damos un abrazo.

Un apretón de manos, seguro, confiable, de pocos segundos igual me conforma, no necesito más, si no la ganas la empatas.

De todos modos, la razón es mía.
Es simple, me canse de esperar imposibles.
No quiero amigos ni amores, que me pisen los talones, deseo que me acompañen, no caminando en fila india, sino tomados de la mano, como dándonos abrazos.
No quiero que me prometas imposibles, ya no quiero esperar más.
Yo construyo realidades, junto con otras realidades.
Si tu prometes realidades, construiremos juntos las cosas imposibles.
No me prometas imposibles.
Si dices que ahí estas, estate.
No me prometas imposibles.
Si dices que irás, ve.
No me alimento de desilucionar ni fracasos.
Me gustan las verdades y prefiero la realidad.
No vivo de pasado ni mi sustento viene de presente continuo.
No pienso abandonarte, pero no estoy dispuesta a que me crees expectativas.

No te recelo, ni me apodero, pero eres tú la que me invoca a hacerlo seamos amigas así como lo somos, intercambiamos afectos y efectos.
Seamos amigos así como lo somos sin crear dependencia innecesaria e incoherente.
Prometeme posibles y construiremos juntas las cosas irreales.

lunes, 23 de febrero de 2009

Que nunca

que nunca acaben las hermosas aventuras,
que nunca falte una copa a cuenta nuestra
que siempre brinden por las luces de otro viaje
y que se asombren en cada despedida
Que los milagros no cesen ni se agoten,
que las palabras se transformen en abrazos.
Que las semillas que hoy sembramos no florescan hasta estar maduras y volar por cuenta propia,
que nunca acaben los abrazos familiares, ni las risas, ni los trucos, ni el porrito,
que siempre haiga una excusa para juntarse, y cuando no la haya prometerse de inventarla.
Que nunca sobren manos para darse, y nunca falten los hombros para poyarse.
Que el simple hecho de mirarse sea unánime, y las miradas se transformen en sentires
Que las palabras no se basten a si mismas, y las locuras se diluyan en aventuras